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05 de junio de 2020 Visto 135 veces

DISFAGIA EN ADULTOS

Natalia Cabrera Soto - ORL Clínica Santa María y Hospital El Carmen

Qué es la disfagia?

La disfagia es la dificultad en el proceso de la deglución, entendiendo éste como un acto complejo que requiere coordinación de varios grupos de músculos para llevar el alimento de la boca al estómago, lo cual finalmente se traduce en problemas para masticar, tragar, beber e incluso controlar la saliva. 

¿Cuál es su frecuencia e importancia?

Los trastornos de la deglución o disfagia son frecuentes en la población, pero esta prevalencia es aún mayor en pacientes que sufren accidentes cerebro vasculares (51-55%), enfermedades neurodegenerativas (50-80% de pacientes con Alzehimer), cáncer de cabeza y cuello (50%), o pacientes que han requerido intubación orotraqueal en el contexto de la estadía en unidades de pacientes críticos, cuya disfagia puede persistir al alta hasta en el 50% de los casos [1] [2].

La importancia de la disfagia radica en que ésta puede causar malnutrición, deshidratación, neumonía por aspiración (infección pulmonar secundaria al paso de alimentos o secreciones desde la vía digestiva a la vía respiratoria), y finalmente disminución de calidad de vida y aumento de la morbimortalidad.

¿Cuáles son las principales causas de disfagia?

La disfagia puede tener causas variadas, dentro de las más frecuentes se encuentran:

  • Neurológicas: Accidentes cerebro vasculares, demencias (por ejemplo: Alzehimer), enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, entre otras.
  • Tumores de cabeza y cuello, y las consecuencias de su tratamiento (cirugía, radioquimioterapia).
  • Enfermedades respiratorias como EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).
  • Envejecimiento: El envejecimiento normal cambia algunas estructuras involucradas en la deglución, y con eso su funcionalidad, pero en general, no se produce disfagia. La presencia de disfagia dependerá de la reserva funcional de cada persona.
  • Trauma cerebral y raquimedular.
  • Enfermedades sistémicas: Algunos trastornos endocrinológicos y autoinmunes pueden generar alteraciones de algunas estructuras involucradas en la deglución, causando disfagia. Por ejemplo, compromiso esofágico en esclerodermia o disminución de la secreción de saliva en enfermedad de Sjögren.
  • Esofágicas: divertículo de Zenker, acalasia esofágica, ingesta de cáusticos, entre otros.

¿Cuándo debo sospechar la presencia de disfagia?

Los síntomas y signos de disfagia pueden presentarse al ingerir tanto líquidos como sólidos, y son los siguientes:

  • Tos durante o posterior a tragar
  • Carraspera posterior a tragar
  • Cambios en la voz durante o posterior a tragar (voz húmeda)
  • Atragantamiento durante las comidas
  • Sensación de residuo oral o en la garganta posterior a tragar
  • Derrame por la comisura de la boca al tragar o masticar
  • Regurgitación faríngea o nasal (sensación de que se devuelve lo ingerido a la boca o incluso a la nariz)
  • Dolor persistente al tragar
  • Aumento del esfuerzo y/o tiempo para masticar o tragar
  • Neumonías recurrentes
  • Baja de peso que se asocie a dificultad en la alimentación

¿Cómo se diagnostica la disfagia?

El objetivo del diagnóstico de la disfagia es evaluar la seguridad y la eficacia del proceso de la deglución.
Para llevar a cabo lo anterior, se requiere de una evaluación clínica inicial por fonoaudiología u otorrinolaringología, quienes realizan una completa historia clínica y examen físico de las estructuras de la deglución.
Habitualmente se solicitan estudios complementarios que permiten confirmar el diagnóstico, dentro de los cuales se encuentran la videoendoscopía de la deglución (conocida por su sigla en inglés FEES) y la videofluoroscopía (examen radiológico de la deglución), y en caso de sospecha de alteraciones esofágicas se solicita endoscopía digestiva alta y eventualmente manometría esofágica.
Es importante considerar en estos pacientes la evaluación nutricional y de la higiene oral.

¿Cómo se trata la disfagia?

El tratamiento de la disfagia requiere de un equipo multi disciplinario, el cual habitualmente es liderado por fonoaudiología, otorrinolaringología y nutrición.
Los principales tratamientos son:

  • Modificación de la dieta: Incluye cambios en la textura de los alimentos y aumentar la viscosidad de líquidos con espesantes, para mejorar la seguridad de la ingesta.
  • Maniobras compensatorias y rehabilitación que habitualmente están a cargo de fonoaudiología, incluyendo diversos ejercicios y técnicas para mejorar el proceso deglutorio.
  • Cirugías y tratamientos endoscópicos en casos como divertículo de Zenker, parálisis de cuerdas vocales, entre otros. En este punto podemos incluir las vías alternativas de alimentación, como sondas nasogástricas y gastrostomías, cuando no es posible utilizar la vía oral para alimentarse.

Los pacientes con disfagia requieren evaluación y seguimiento periódico, ya que muchas de sus causas son evolutivas, y varían en el tiempo, requiriendo modificaciones constantes del tratamiento.

Bibliografía

[1]

P. Clave y R. Shaker, «Dysphagia: current reality and scope of the problem,» Nature Reviews Gastroenterology & Hepatology, vol. 12, nº 5, p. 259–270, 2015.

[2]

Schefold et al, «Dysphagia in Mechanically Ventilated ICU Patients (DYnAMICS): A Prospective Observational Trial,» Crit Care Med , vol. 45, nº 12, pp. 2061-2069, 2017.

 

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